
Apatzingán, Michoacán.- El traquetear de los cuernos de chivo rompió un aparente periodo de tranquilidad en el Valle de Apatzingán, luego de que presuntos grupos de la delincuencia organizada se enfrentaran a efectivos de la Policía Federal en diversos municipios de esta zona de Tierra Caliente.
Tras un día que marcó a más no querer la cotidianidad de la gente en esta zona de la geografía michoacana, el hermetismo gubernamental ha sido como siempre la salida fácil para evitar responder de los hechos a la ciudadanía.
Desde el mediodía del pasado viernes inició el violento episodio que concluyó con la muerte de once elementos de la Policía Federal al interior del Hospital Integral Comunitario de Nueva Italia, lugar donde fueron rematados por los presuntos sicarios luego de que fueran baleados al exterior del nosocomio en mención y haber incendiado la patrulla en que estos se transportaban.
Las cifras maquilladas intentan negar la magnitud de los hechos, mas los charcos de sangre de los elementos policiacos que quedaron al interior del hospital de Nueva Italia contradicen la escueta versión oficial. Fueron once los policías federales caídos aquí; pudieron haber sido doce, uno salvó la vida de milagro y es el único que puede contar con la verdad los hechos.
Las llamas se alzaron y alcanzaron a otros dos vehículos que se encontraban estacionados en el lugar. La fachada del nosocomio por el área de urgencias guarda con veracidad la magnitud de los hechos ocurridos la tarde del viernes en el municipio de Múgica, al igual que en Apatzingán y Parácuaro.
La Avenida Lázaro Cárdenas de Nueva Italia se convirtió en un verdadero campo de batalla, en enfrentamiento fue al tú por tú. Los presuntos sicarios se fueron encima de los efectivos federales, al grado que estos tuvieron que abandonar sus unidades sobre la Autopista Cuatro Caminos-Apatzingán, vía que fue bloqueada en su totalidad con unidades incendiadas o simplemente atravesadas sobre la cinta asfáltica con las llantas ponchadas.
Hoy como nunca, los hechos impactaron a la sociedad terracalentana. Cientos de casquillos de cuerno de chivo quedaron tirados en los escenarios del desencuentro entre presuntos sicarios y elementos de la Policía Federal. Las carreteras y calles de la mayor parte de las comunidades en donde se realizaron los enfrentamientos quedaron desiertas. Mientras tanto en Nueva Italia, policías federales levantaban los cuerpos de sus compañeros acribillados. El caos en el Hospital Regional fue de terror, los pacientes internos tuvieron que ser tirados al suelo bajo los colchones, el personal médico de enfermería, administrativo e intendencia buscó resguardo en cualquier rincón, incluso los plantonistas, quienes demandan la salida del director del nosocomio, buscaron refugio ante la fuerza e intensidad del enfrentamiento.
puronarco.com Todo fue hermetismo tras lo hechos; la misma noche del viernes, cifras oficiales intentaron acallar la realidad de los hechos. Los rostros de los policías federales acribillados en el Puente del Orejón, en el municipio de Parácuaro, dijeron lo contrario. Mientras tanto la autopista Cuatro Caminos-Apatzingán con la llegada de la noche se convirtió en un verdadero peligro para los automovilistas y transportistas que no tenían conocimiento de los hechos.
Se debe mencionar que transcurridas las primeras 24 horas del caos y el terror, el hermetismo oficial es la única realidad. Los ciudadanos de esta región de Tierra Caliente salieron este sábado a la calle con temor, con reserva, buscando respuesta de los hechos, misma que no encontraron por ningún lado. Este medio se dio a la tarea de buscar a los alcaldes para conocer su opinión, lamentablemente fue imposible localizarlos porque no se encontraban en sus municipios.
Finalmente, se debe mencionar que la única realidad clara y de la que fuimos testigos, fue la de que en esta ocasión la superioridad de los presuntos sicarios fue mayor a la de las fuerzas federales, y por otro lado, del temor que vivió la población.